Ante la inminente llegada de la nueva generación de consolas, con la PlayStation 4 ya anunciada formalmente, y la futura Xbox agendada para mostrarse este mes de mayo, una de la primeras dudas surgidas versa sobre la retrocompatibilidad de juegos entre la presente generación y la siguiente.
La idea de que exista retrocompatibilidad en PS4 y la nueva Xbox es un asunto que viene derivado de lo que ha sucedido en generaciones pasadas, donde esta posibilidad de poder disfrutar nuestro catálogo viejo de juegos era visto como un atractivo para actualizarse, ya que, después de todo, brindaba la sensación de no estar perdiendo lo que ya se había comprado en años pasados. Pero de algún modo la retrocompatibilidad se convirtió en asunto serio al momento de evaluar si comprar o no la propuesta de una u otra compañía.
Habrá retrocompatibilidad, si pagas por ella
Hasta el momento la información que ha surgido sobre la PS4 y la Xbox de siguiente generación ha sido variada y la mayoría no es algo oficial o confirmado, pero entre la gran cantidad de versiones circulando prácticamente todas apuntan a que para estas nuevas consolas la retrocompatibilidad por hardware será algo radicalmente imposible. Esto debido a que la arquitectura interna de cada aparato es incompatible con la actual, de manera que la única alternativa para poder jugar títulos de la presente generación sería con servicios o dispositivos adicionales.
Sony es la única compañía que ha dejado en claro el asunto de la retrocompatibilidad, señalando que decidieron hacerla a una lado para la PS4, manteniendo la alternativa de ofrecer los juegos de generaciones pasadas mediante un servicio de streaming , gracias a la tecnología de la compañía japonesa gaikai, que fue adquirida por Sony el año pasado.
Es planteamiento nos ubica en un escenario más o menos similar al que se observa actualmente con la PS3 y los juegos de PS2 y PSOne, donde es posible comprar los juegos mediante la tienda virtual, instalarlos y emularlos, sólo que aquí, en lugar de ello se haría la transferencia por streaming.
En el caso de Microsoft, no hay una postura oficial, pero los más reciente rumores apuntan a que esta sería posible gracias a una consola Xbox 360 Mini , que saldría a la venta en paralelo a la nueva, bajo el concepto de un centro de entretenimiento, el compacto aparato se conectaría a la Xbox de nueva generación y así sería posible correr juegos de 360. Eso implicaría necesariamente más gasto, a pesar de conservar la colección física de juegos.
¿En verdad será necesaria?
La capacidad de retrocompatibilidad es de esos factores en los que uno como comprador se detiene a pensar mucho a la hora de evaluar qué consola adquirir con el cambio de generación, sin embargo es necesario evaluar objetivamente si es una funcionalidad que sería auténticamente aprovechada. En el caso de PS3 y Xbox 360 no fue un factor crucial ni que marcara una gran diferencia.
Los títulos de nuestra colección tienen un cierto valor individual y el factor nostalgia detona en ocasiones que vuelvan a visitarse los escenarios de esos juegos. Sin embargo no se adquiere una consola de nueva generación para seguir jugando los títulos de la pasada.
Desde el punto de vista tecnológico, tanto Sony como Microsoft han decidido apostar por una arquitectura X86 que haga más potentes los nuevos juegos, y donde su desarrollo no sea tan engorroso, como sucedió con PS3 y su procesador CELL. Es un movimiento sensato que requiere un sacrificio.
A final de cuentas el dilema de la retrocompatibilidad se supera de una forma tan fácil como sería volver a conectar la vieja consola cuando deseemos jugar los títulos viejos.
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